El territorio montañoso de Nagorno Karabaj ha sido objeto de disputa desde hace décadas entre Azerbaiyán y Armenia. Para entender las claves del conflicto nos tenemos que remontar al año 1988, época en la que la región autónoma de Karabaj, ubicada en la República Socialista Soviética de Azerbaiyán pero de mayoría cristiano- ortodoxa armenia, solicitó formar parte de Armenia. Aquel suceso desembocó, en primer lugar, en una gran oleada de enfrentamientos étnicos entres ambas regiones y, posteriormente, tras el colapso de la Unión Soviética, en una guerra a gran escala. El conflicto se desarrolló hasta 1994, año en el que se declaró un alto el fuego mediado por Rusia después de que las fuerzas armenias se hiciesen con el control de la región y sus zonas contiguas. Aunque el pacto estableció que la zona seguiría siendo parte de Azerbaiyán, en los hechos pasó a estar gobernada mayoritariamente por una república separatista autoproclamada, conformada por armenios y apoyada por el Estado armenio.
La situación ha sido inestable desde entonces. Numerosos enfrentamientos han interrumpido la relativa calma que imperaba en la región. Así bien, el mayor enfrentamiento militar desde la década de los 90 se produjo en el año 2020, también denominado como la Segunda Guerra del Alto Karabaj. Para cuando ambas partes se decidieron a firmar un acuerdo de paz, de nuevo con mediación rusa, en noviembre del mismo año, Azerbaiyán había hecho de su poder todos los territorios circundantes a Nagorno Karabaj. Tras el acuerdo, las fuerzas del país armenio tuvieron que abandonar dichas tierras y el pueblo armenio, en consecuencia, verse confinado en un espacio más reducido del que había habitado en las últimas décadas.
En 2023, Azerbaiyán recuperó el control total del territorio tras una rápida ofensiva, lo que provocó la disolución de la república separatista. Este suceso derivó en un éxodo masivo hacia Armenia por parte de sus habitantes generando un conflicto político- social a gran escala.
ACUERDO DE PAZ
Nikol Pashinyan e Ilham Aliyev, líderes de Armenia y Azerbaiyán respectivamente, firmaron el 8 de agosto un acuerdo de paz en Washington, en presencia del presidente de los EEUU, Donald Trump, tras varias décadas de sangriento conflicto en el territorio. El acuerdo, aparte de buscar acabar con las hostilidades, también busca impulsar la cooperación económica en el Cáucaso. Uno de los puntos principales del acuerdo consiste en la creación de un corredor denominado Ruta de Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional (TRIPP), el cual contará con aproximadamente unos 43 kilómetros de extensión a través del territorio armenio. El corredor conectará Azerbaiyán con su enclave de Najichevan, eliminando los obstáculos en el tránsito comercial.
El acuerdo además de representar la primera resolución formal del conflicto, incluye derechos de desarrollo para empresas estadounidenses, cooperación económica, energética e infraestructura. La Unión Europea ha mostrado su apoyo, destacando la relevancia que tiene para la estabilidad y la normalización regional. Así pues, podemos sostener que el pacto representa un avance diplomático significativo. No obstante, cabe recalcar que todavía queda mucho trabajo que hacer en torno a las tensiones históricas que conciernen a la región y a la legitimidad de la posesión del territorio por parte de Azerbaiyán.
Fuentes:
Autor: Asier Sánchez
