Frente al scroll infinito, el aceleracionismo y la prisa continua, se presenta la revista cultural Espejos. Una propuesta que se sirve de la infoxicación actual de nuestra sociedad para cultivar el pensamiento crítico, reivindicar la memoria colectiva y recuperar voces perdidas.
“Nunca más me van a hacer sentir vergüenza por existir. Tendré mi propia voz: india, española, blanca. Tendré mi lengua de serpiente —mi voz de mujer, mi voz sexual, mi voz de poeta—. Venceré la tradición del silencio”. Gloria Anzaldúa (2016, p.111)
Respiro. Respiro sangre.
Sangre. Respiro, pero me ahogo.
Me ahogo. Y, aún así, sigo respirando.
Ellas tiran de mí, me resisto. ¿Por qué me resisto?
La sociedad actual necesita resistir menos y gritar más. Dejar de encajar el dolor en el silencio, dejar de respirar con una sensación de asfixia a cada paso. Gritar es nombrar la herida y exigir ser escuchada, ya no se trata de aguantar el peso del mundo sobre nuestras espaldas, sino de alzar la voz para transformar la realidad.
Esa necesidad de exponer el silencio heredado y de romper la normalización del canon cultural es la razón del origen de Espejos. Creada en el marco de mis prácticas en el Instituto Europa de los Pueblos, esta revista cultural surge de una pregunta que atraviesa cada una de sus páginas: ¿cómo pensar los pueblos desde la memoria, la cultura, la diversidad y las voces que con demasiada frecuencia quedan fuera de los relatos dominantes?
La revista se articula en torno a cuatro espejos para pensar el presente que dialogan entre sí, pero no pretenden hablar en solitario. A lo largo de sus páginas, los textos conversan activamente con las obras de diversas artistas europeas. Sus miradas no son meras ilustraciones visuales, sino voces que reinterpretan y amplían los dilemas planteados a través de su arte, porque a veces las palabras son insuficientes.
Asimismo el recorrido se acompaña de poesía y culmina en una “Biblioteca para pensar”. Toda la bibliografía y las recomendaciones que articulan Espejos están compuestas íntegramente por mujeres autoras. En un mundo históricamente masculinizado reunir a estas pensadoras, pintoras, poetas y ensayistas no responde al azar. Es un acto deliberado que demuestra que siempre ha existido una genealogía del pensamiento femenino capaz de explicar los dilemas de nuestro tiempo, aunque durante siglos se las haya empujado al espacio enigmático de la presencia, así como de la palabra. La biblioteca invita a pensar(las).
La relación de esta revista cultural con el Instituto Europa de los Pueblos es la importancia de reivindicar que los puebloS se construyen desde nuestra propia agencia y desde el tiempo que dedicamos a mirarnos.
Os invito a adentraros en ella, para seguir rompiendo la tradición del silencio y dejar de vivir en espejismos simulados, con el objetivo de “pensar, mirarnos y cuestionar el mundo que compartimos” (Díaz de Corcuera, 2026, p.53).
