«Cuidado con la propaganda que cuestiona la democracia y nuestro modelo europeo»

Mikel Mancisidor

Mikel Mancisidor | Experto en Derecho Internacional

Ha recibido el premio de Eusko Ikaskuntza por su papel fundamental en el desarrollo de los derechos humanos en el seno de Naciones Unidas

Con 20 años fundó junto a unos amigos el Grupo de Amnistía Internacional en la Universidad de Deusto y, poco después, conoció a Jaime Oraá, un joven jesuita doctorado en Oxford que había completado su formación en La Haya y Estrasburgo. «Era un profesor nuevo y especialista en Derecho Internacional. Fui a verle para que me ayudara a dar forma técnica y rigor académicos a mis intuiciones. Así empezó todo…», recuerda Mikel Mancisidor (Bilbao, 1970), flamante ganador del premio Eusko Ikaskuntza-Laboral Kutxa de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales por su trabajo en Naciones Unidas en favor del desarrollo de los derechos humanos.

Lo cierto es que no ha perdido el tiempo en las últimas décadas: ha sido director de Unesco Etxea y ahora desempeña su labor en el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, así como en el Instituto Internacional de Derechos Humanos René Cassin. ¿Sus últimos logros? La articulación de los derechos al agua y a la ciencia.

EL DERECHO A LA CIENCIA
«No solo abarca el acceso a una vacuna, sino también al conocimiento»

 

¿Qué supone este galardón?

– Un honor inmenso y una profunda alegría. Es la 25ª convocatoria y los nombres de mis antecesores dan vértigo. ¡Todos ellos son gigantes de nuestro país!

Desde Julio Caro Baroja a Juan Ignacio Pérez, pasando por Chillida, Atxaga, Mari Carmen Gallastegui, Mariasun Landa…

– En mi caso, me alegra que se valore una trayectoria tan híbrida y poco convencional. Mi labor está a caballo entre la investigación, el mundo académico, la divulgación y la creación de derecho internacional en el ámbito de las Naciones Unidas.

Confinado en su casa de Getxo en mitad de una pandemia, ¿cobra más sentido su trabajo?

– Sí, sí. El confinamiento es una oportunidad para el aprendizaje. Paradójicamente te ayuda a ver más allá… Tanto en el caso del derecho al agua, que no estaba ni mencionado en la Declaración de los Derechos Humanos, como en lo que se refiere al derecho a la ciencia, el gran olvidado aunque estuviera regulado. Hemos trabajado duro para ponerlo al día.

¿Qué abarca el derecho a la ciencia?

– Ahora mismo, no solo el acceso a material sanitario y una vacuna, sino también al conocimiento. La transparencia y cooperación internacional también forman parte de ese derecho.

Hace semanas los había que ponían a China y Rusia como modelos a seguir en la gestión de la crisis del Covid-19.

– Sí, como si de repente nos hubiéramos enamorado de los sistemas totalitarios. No hay que dejarse llevar por la propaganda que cuestiona el modelo democrático y nuestro proyecto europeo. ¡Cuidado con ella! La democracia, las libertades y la transparencia siempre serán más eficaces en la gestión que los totalitarismos.

Pese a que el debate público en ocasiones sube de tono.

– Se cometen errores pero siempre hay un control del poder. Eso es fundamental. Las instituciones judiciales y parlamentarias, así como la libertad de prensa, contribuyen a mantener ese control. Nuestras democracias son maduras y nuestros ciudadanos no están acostumbrados a que se les trate como menores de edad. Asumen responsabilidades porque reciben la información que justifica la toma de decisiones. Se hará mejor o peor, nadie es perfecto, pero se puede seguir navegando…

 

El enfoque de los populismos

«El cambio climático, la pobreza, la migración y las pandemias no se abordan levantando fronteras»

 

¿Continuaremos siendo un mundo globalizado?

– El futuro siempre está abierto. Dicho esto, creo que esta situación tan excepcional debería reforzarnos en la convicción de que necesitamos una visión global. Hay temas que solo se pueden gestionar desde una perspectiva común. El cambio climático, la pobreza, las pandemias, la migración… no pueden abordarse levantando fronteras. Son realidades que exigen un acercamiento muy complejo y ambicioso. Nada que ver con el enfoque de los populistas.

Los populismos simplifican.

– ¡Claro! Todo se reduce a ‘nosotros contra ellos porque somos mejores y lo sabemos todo’. Y no es así. Ahora más que nunca, los ciudadanos debemos exigirnos un plus de responsabilidad y no dejarnos llevar por opiniones absurdas de fuentes totalmente infundadas… A veces entro en las redes sociales y no doy crédito.

Usted que imparte clases en la American University, en Washington, ¿cómo ve la deriva de Estados Unidos?

– Es un país maravillosamente variado. Con una riqueza social y cultural increíble, pero al mismo tiempo con Trump en la Casa Blanca. Un hombre que desprecia la inteligencia. ¿Cómo es posible que haya retirado el apoyo a la OMS? En fin, por fortuna, hay profesionales potentes de Estados Unidos que arriman el hombro en organismos internacionales, en las universidades y en la sociedad civil por el bien de la comunidad internacional. ¡Gente muy valiosa! Trump, en cambio, es una aberración.

Entrevista realizada por ISABEL URRUTIA CABRERA publicado en El Correo