Ashgabat, capital de Turkmenistán, ciudad más cara del mundo para vivir

the Alem Cultural and Entertainment Center, Turkmenistan

A la hora de elaborar esta clasificación, la consultora Mercer ha medido valores como la vivienda, el transporte o la alimentación.

Si se va a emprender un cambio que implique la mudanza a otro país, se valoran muchos factores,y uno de ellos es sin duda el coste de vida en el territorio de destino. Ahora, la consultora Mercer ha elaborado una encuesta que mide esta variable en ddiversas ciudades del planeta.

El ranking lo encabeza Ashgabat, capital de Turkmenistán y que cuenta con aproximadamente un millón de habitantes. Tras esta urbe se sitúan Hong Kong, Beirut (Líbano) y Tokio (Japón). Para elaborar esta clasificación, se han medido valores como la vivienda, el transporte o la alimentación.

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Ashgabat, capital de Turkmenistán
(Ashgabat, capital de Turkmenistán)

 

La clave de Ashgabat

Aunque en relación con Ashgabat, su situación se debe a los problemas económicos más que a la prosperidad, lo que la convierte en un caso atípico. Según detalló el jefe de movilidad internacional de Mercer, Jean-Philippe Sarra, «la alta inflación local» explica el ascenso de la ciudad al primer puesto.

Turkmenistán ha estado lidiando con una crisis económica de larga duración que ha sumido a muchos de sus ciudadanos en la pobreza. El país depende en gran medida de las exportaciones de gas natural a Rusia y la turbulencia económica actual ha sido impulsada en parte por los bajos precios de ese recurso energético.

Sin embargo, en 2014 cayeron los precios de la energía, lo que generó la inflación e hizo subir el precio de los alimentos. Un informe de Human Rights Watch explicó la situación en la nación por la pandemia, que había «exacerbado drásticamente la crisis alimentaria preexistente de Turkmenistán. La escasez de alimentos subvencionados, que se aceleró desde 2016, empeoró, y la gente debió hacer filas durante horas para tratar de comprar productos alimenticios más asequibles y, a menudo, tuvo que retirarse con las manos vacías».